Pasados los treinta, todo el mundo se blinda: despues de algunas decepciones amorosas, las mujeres rehuyen el peligro, salen con viejos imbeciles que las tranquilizan; los hombres ya no desean querer, prefieren tirarse a lolitas o a putas; todo el mundo se protege con un caparazon; uno no quiere volver a sentirse nunca mas ridiculo ni desgraciado. Echas de menos la edad en la que el amor no causaba dolor. A los dieciseis años, salias con chicas y las dejabas o ellas te dejaban a ti sin problemas, en dos minutos asunto liquidado. ¿Por que, mas adelante, todo paso a ser tan importante?. En buena logica, deberia haber ocurrido al reves: dramas en la adolescencia, intrascendencia en la treintena. Pero no es el caso. Cuanto mas envejece uno, mas comodo se vuelve. A los treinte y tres años somos demasiado serios.
Frederic Beigbeder (13,99 euros 2000)
Recomendación de Lidia Mendieta Marín - www.terapiaypericial.com