Pájaros Prohibidos

Los presos políticos uruguayos no pueden hablar sin permiso, silbar, sonreír, cantar, caminar rápido, ni saludar a otro preso. Tampoco pueden dibujar ni recibir dibujos de mujeres embarazadas, parejas, mariposas, estrellas ni pájaros.
Didoskó Pérez, maestro de escuela, torturado y preso "por tener ideas ideológicas", recibe un domingo la visita de su hija Milay, de cinco años. La hija le trae un dibujo de pájaros. Los censores se lo rompen a la entrada de la cárcel.
Al domingo siguiente, Milay le trae un dibujo de árboles. Los árboles no están prohibidos y el dibujo pasa. Didoskó le elogia la obra y le pregunta por los circulitos de colores que aparecen en las copas de los árboles, muchos pequeños círculos entre las ramas:

- ¿Son naranjas? ¿qué frutos son?-

La niña lo hace callar:

-Sshhh - y en secreto le explica: - Bobo ¿no ves que son los ojos? Los ojos de los pájaros que te traje a escondidas.


Eduardo Galeano (Pájaros Prohibidos 1976)

Recomendación de Jc Goitia

El lector

¿Por qué? ¿Por qué lo que fue hermoso, cuando miramos atrás, se nos vuelve quebrazido al saber que ocultaba verdades amargas? ¿Por qué se oscurece el recuerdo de unos años felices de matrimonio cuando nos enteramos de que el otro tuvo un amante durante todo ese tiempo? ¿Acaso porque en semejante situación no se puede ser feliz? Y, sin embargo, ¡éramos felices! A veces un final doloroso hace que el recuerdo traicione la felicidad pasada. A lo mejor es que la única felicidad verdadera es la que dura siempre. Porque sólo puede tener un final doloros lo que ya era doloroso de por sí, aunque no fueramos conscientes de ello, aunque lo ignorásemos. Pero un dolor inconsciente e ignorado, ¿es dolor?


Bernhard Schlink (El lector 1995)

Recomendación de Jc Goitia

Memes: los nuevos replicadores

Pienso que un nuevo tipo de replicador ha surgido recientemente en este mismo planeta. Lo tenemos frente a nuestro rostro. Se encuentra todavía en su infancia, aún flotando torpemente en su caldo primario, pero ya está alcanzando un cambio evolutivo a una velocidad que deja al antiguo gen jadeante y muy atrás.

El nuevo caldo es el caldo de la cultura humana. Necesitamos un nombre para el nuevo replicador, un sustantivo que conlleve la idea de una unidad de transmisión cultural, o una unidad de imitación. «Mimeme» se deriva de una apropiada raíz griega, pero deseo un monosílabo que suene algo parecido a «gen». Espero que mis amigos clasicistas me perdonen si abrevio mimeme y lo dejo en meme. Si sirve de algún consuelo, cabe pensar, como otra alternativa, que se relaciona con «memoria» o con la palabra francesa même. […] Ejemplos de memes son: tonadas o sones, ideas, consignas, modas en cuanto a vestimenta, formas de fabricar vasijas o de construir arcos. Al igual que los genes se propagan en un acervo genético al saltar de un cuerpo a otro mediante los espermatozoides o los óvulos, así los memes se propagan en el acervo de memes al saltar de un cerebro a otro mediante un proceso que, considerado en su sentido más amplio, puede llamarse imitación. Si un científico escucha o lee una buena idea, la transmite a sus colegas y estudiantes. La menciona en sus artículos y ponencias. Si la idea se hace popular, puede decirse que se ha propagado, esparciéndose de cerebro en cerebro. Como mi colega N. K. Humphrey claramente lo resumió en un borrador previo del presente capítulo: «… se debe considerar a los memes como estructuras vivientes, no metafórica sino técnicamente. Cuando plantas un meme fértil en mi mente, literalmente parasitas mi cerebro, convirtiéndolo en un vehículo de propagación del meme, de la misma forma que un virus puede parasitar el mecanismo genético de una célula anfitriona. Y ésta no es sólo una forma de expresarlo: el meme, para digamos “creer en la vida después de la muerte”, se ha realizado en verdad físicamente, millones de veces, como una estructura del sistema nervioso de los hombres individuales a través del mundo».

Richard Dawkins (El gen egoísta 1994)

Recomendación de Cherni Fraile - la amarga hiel del desencanto

La telepatía de los aborígenes de Outback

Los auténticos no creen que la voz estuviera destinada al habla.
Para hablar se utiliza el núcleo corazón cabeza.
Cuando se usa la voz para hablar, uno tiende a enredarse en pequeñas conversaciones innecesarias y menos espirituales.
La voz está hecha para cantar para loar y sanar.

Marlo Morgan (Las voces del desierto 1991)

Recomendación de Mandy López

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan

En una ocasión, recordaba, ambos habían coincidido en la presentación del libro de un autor importante, de un autor que lo había ganado todo y lo había sido todo: había sido comunista y luego capitalista y finalmente ya no era nada, sólo un escupitajo, una línea en las páginas de la literatura en español y un benefactor del turismo en su país, puesto que sus libros arrastraban a miles de personas deseosas de ver con sus propios ojos ese sitio del que hablaban, donde la gente era tan pobre y tan feliz; esos lectores eran gente más bien sencilla que suponía que los habitantes de ese sitio eran felices porque carecían de las complicaciones de la vida moderna con las que ellos vivían, como servicios sanitarios, electricidad y alimentos.

Patricio Pron (El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan 2010)

Recomendación de Maria Ceacero

Alicia a través del espejo

-¡Callad! que vais a despertarlo como sigáis haciendo tanto ruido! - dijo Alicia sin poder contenerse.
-Eso habría que verlo; lo que es a ti de nada te serviría hablare despertarlo - contestó Tweedledum - cuando no eres más que un objeto de su sueño. Sabes perfectamente que no tienes ninguna realidad.
-¡Que sí soy real! - insistió Alicia y empezó a llorar. - Por mucho que llores no te vas a hacer ni una pizca más real - observó Tweedledee- y además no hay nada de que llorar.
- Si yo no fuera real - continuó Alicia, medio riéndose a través de sus lágrimas, pues todo le parecía tan ridículo - no podría llorar como lo estoy haciendo.
- ¡Anda! pues, ¡No supondrás que esas lágrimas son de verdad? - interrumpió Tweedledum con el mayor desprecio.
-Sé que no están diciendo más que tonterías - razonó Alicia para sí misma- así que es una bobada que me ponga a llorar - De forma que se secó las lágrimas y continuó hablando con el tono más alegre y despreocupado que le fue posible […]

Lewis Carrol (Alicia a través del espejo 1871)

Recomendación de Lola Elkin - www.lolaelkin.book.fr

Las hermanas Bunner

-¿Una dependienta? Sí, buscamos una. ¿Nos puede recomendar a alguien?- preguntó la joven en un tono no exento de cordialidad.
 Ann Eliza dudó, perpleja por la pregunta inesperada; la otra mujer, ladeando la cabeza para estudiar el efecto del lazo que acababa de coser a la cesta, siguió:
-No podemos permitirnos más de treinta dólares al mes, pero el trabajo no es pesado. La persona tendría que coser algunos adornos de vez en cuando. Queremos una muchacha avispada, elegante y de modales corteses. Ya me entiende usted. En todo caso, no mayor de treinta años y guapa. ¿Me anota el nombre?
Ann ELiza la miró atónita. Abrió la boca para explicarse, pero entonces, sin decir nada, se dio la vuelta y se dirigió a la puerta cuyo cristal cubría una cortina limpísima.
-Oiga, ¿no va a dejarme la dirección?- exclamó la joven.
Ann Eliza salió a la calle bulliciosa. En la gran ciudad, bajo el bello cielo primaveral, parecían palpitar los temblores de un sinfín de comienzos. Ella siguió caminando, buscando otra tienda en cuyo escaparate hubiera otro aviso.  

Edith Wharton (Las hermanas Bunner 1916)

Recomendación de María Ceacero

Celebración en familia

La fiesta estaba saliendo tan bien que no sabía cómo decirles que no me iba a suicidar. La felicidad se podía leer en los ojos de todos mis familiares, aun cuando eran conscientes de que ese día yo debía morir. Incluso había venido el primo Braulio, como perdonándome lo mal que se lo hice pasar cuando éramos niños. Fotografías, regalos (no para mí, claro, hubiera sido estúpido), abrazos, botellas de champán abriéndose sin cesar. No recuerdo un momento semejante junto a mi familia. Ni siquiera en Navidad. Lamentaba defraudarlos, pero aquel ambiente tan relajado, ver a todos juntos pasándolo bien, me hizo cambiar de idea.

Al principio lo había tenido claro. Todavía resuenan en mis oídos las palabras del médico: enfermedad incurable, tres meses de vida, dolores insoportables... El suicidio me evitaría la angustia de la cuenta atrás y el sufrimiento físico. Mi familia lo entendió perfectamente. La idea de la fiesta fue de mi padre. Mi madre se encargó de preparar todos los detalles de mi entierro (el ataúd es precioso, hija mía, me dijo feliz).

No pude esperar a que acabara la fiesta para decírselo. No me parecía justo. Y como había supuesto, todos se enfadaron. Más aún, empezaron a insultarme (siempre has sido una malcriada, nunca acabas nada de lo que empiezas...). Y de los insultos (las muchas botellas de champán, imagino), pasaron a los golpes. El último me lo dio el primo Braulio, en cuyos ojos me pareció adivinar un leve destello de venganza.

Mamá tenía razón: el ataúd es precioso. Y muy cómodo.


David Roas (“Celebración en familia” en prensa Distorsiones )

Recomendación de Korai - 8bitunderground

Aquí no eres un extraño

Entro en la cocina y se quedan callados. Los dos forman una pareja elegante, ahí, de pie, bajo la luz brumosa y agonizante el atardecer. Cuando yo nací, habrían podido arrestarles por besarse. En ese momento se produce una discusión, en la que yo apenas me molesto en participar, sobre el champán y mi entusiasmo, más o menos una grabación que le enseñó a su madre; él pulsa el botón de play y la parte de sus antepasados que sufría de convencionalismo agudo habla por su boca como un ventrílocuo: “Tu-idea-es-una-fantasía-cálmate-vas-a-arruinarte-medicación-medicación-medicación” Tiene una mente capaz, mi hijo, siempre la ha tenido, y a veces la temeridad de utilizarla, de clavar una lanza en el ojo de la mediocridad, pero en un mundo que no alienta nada de eso, un muchacho curioso se convierte en un hombre ansioso.  

Adam Haslett (Aquí no eres un extraño 2001)

Recomendación de María Nosfe Cuca

Erecciones, eyaculaciones, exhiviciones

"Cass era la chica más guapa de la ciudad.Medio india, con un cuerpo flexible y extraño, un cuerpo fiero y serpentino y ojos a juego. Cass era fuegomóvil y fluido. Era como un espíritu embutido en una forma incapaz de contenerlo. Su pelo era negro ylargo y sedoso y se movía y se retorcía igual que su cuerpo. Cass estaba siempre muy alegre o muydeprimida. Para ella no había término medio. Algunos decían que estaba loca. Lo decían los tontos. Lostontos no podían entender a Cass. A los hombres les parecía simplemente una máquina sexual y no sepreocupaban de si estaba loca o no. Y Cass bailaba y coqueteaba y besaba a los hombres pero, salvo uncaso o dos, cuando llegaba la hora de hacerlo, Cass se evadía de algún modo, los eludía."

Charles Bukowski (Erecciones, eyaculaciones, exhiviciones 2000)

Recomendación de Extherminia Einetitte

Libertad bajo palabra

Quedo distante de los sueños.
Abandona mi frente su marea,
avanzo entre piedras calcinadas
y vuelvo a dar al cuarto que me encierra:
aguardan los zapatos, los lazos de familia,
los dientes de sonreir
y la impuesta esperanza:
mañana cantarán las sirenas.
(Y en mi sangre
otro canto se eleva: Yo no digo
mi canción sino a quien conmigo va...)

Octavio Paz (Libertad bajo palabra 1960)

Recomendación de Jaime Ocnoson 

El Guardián entre el centeno

 "Me paso el día entero diciendo que estoy encantado de haberlas conocido a personas que me importan un comino. Pero supongo que si uno quiere seguir viviendo, tiene que decir tonterías de ésas"

El Guardián entre el centeno (El Guardián entre el centeno 1951)
  
Recomendación de María JPM -  www.flickr.com/photos/mariajpm

La soledad de los números primos

"En una clase de primer curso Mattia había estudiado que entre los números primos hay algunos aún más especiales. Los matemáticos los llaman números primos gemelos: son parejas de números primos que están juntos, o mejor dicho, casi juntos, pues entre ellos media siempre un número par que los impide tocarse de verdad. Números como el 11 y el 13, el 17 y el 19, o el 41 y el 43. Mattia pensaba que Alice y él eran así, dos primos gemelos, solos y perdidos, juntos pero no lo bastante para tocarse de verdad"

Paolo Giordano (La soledad de los números primos 2009)

Recomendación de Síndrome Coleccionista - sindromecoleccionista.blogspot.com

Lolita

"Lolita, light of my life, fire of my loins. My sin, my soul. Lo-lee-ta: the tip of the tongue taking a trip of three steps down the palate to tap, at three, on the teeth. Lo. Lee. Ta. She was Lo, plain Lo, in the morning, standing four feet ten in one sock. She was Lola in slacks. She was Dolly at school. She was Dolores on the dotted line. But in my arms she was always Lolita. "

"Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Mi pecado, mi alma. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un trayecto en tres etapas a través del paladar e impacta, en la tercera, contra los dientes. Lo. Li. Ta. Era Lo, Lo a secas, de mañana, con su metro cincuenta y una sola media. Era Lola en pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores sobre la línea punteada. Pero en mis brazos, era siempre Lolita."

Vladimir Nabokov (Lolita 1955)

Recomendación de Anne Bandelier

La nuit des temps

"Ma bien-aimée, mon abandonnée, ma perdue, je t'ai laissée là-bas au fond du monde, j'ai regagné ma chambre d'homme de la ville avec ses meubles familiers sur lesquels j'ai si souvent posé mes mains qui les aimaient, avec ses livres qui m'ont nourri, avec son vieux lit de merisier où a dormi mon enfance et où, cette nuit, j'ai cherché en vain le sommeil. Et tout ce décor qui m'a vu grandir, pousser, devenir moi, me paraît aujourd'hui étranger, impossible. Ce monde qui n'est pas le tien est devenu un monde faux, dans lequel ma place n'a jamais existé. "

"Mi bien amada, mi abandonada, perdida, te he dejado allí, a lo lejos en el fondo del mundo, he vuelto a mi habitación de hombre de ciudad, con sus muebles familiares sobre los cuales tantas veces he posado mis manos cariñosas, con sus libros que me han nutrido, con su vieja cama de madera de cerezo silvestre donde he dormido mi infancia, y donde esta noche, en vano he buscado el suelo. Y todo este ambiente que me ha visto crecer, dar un estirón, hacerme yo, me parece hoy extraño, imposible. Este mundo que no es el tuyo se ha tornado un mundo falso, en el cual mi lugar nunca existió. "

Barjavel (La nuit des temps 1968)

Recomendación de Anne Bandelier 

Un Mundo Feliz

"De pronto se produjo una explosión de cantos: cientos de voces masculinas gritaban briosamente al unísono, en un estallido metálico, áspero. Unas pocas notas muy prolongadas y un silencio, el silencio tonante de los tambores; después, aguda, en un cuchillo desafinado, la respuesta de las mujeres. A continuación de nuevo los tambores y una vez más la salvaje afirmación de virilidad de los hombres. Raro, sí. El lugar era raro, y también la música, y no menos los vestidos, y los bocios y las enfermedades de la piel, y los viejos. Pero, en cuanto al espectáculo en sí, no resultaba especialmente raro"

Aldoux Huxley (Un Mundo Feliz -1932)

Recomendación de Patricia Buot -  unazamoranaendublin.blogspot.com

Dios destruye Sodoma y Gomorra

Empezaba a anochecer cuando los dos ángeles llegaron a Sodoma. Lot estaba sentado a la entrada de la ciudad, que era el lugar donde se reunía la gente. Cuando los vio, se levantó a recibirlos, se inclinó hasta tocar el suelo con la frente y les dijo:
—Señores, por favor les ruego que acepten pasar la noche en la casa de su servidor. Allí podrán lavarse los pies, y mañana temprano seguirán su camino.
Pero ellos dijeron:
—No, gracias. Pasaremos la noche en la calle. Sin embargo, Lot insistió mucho y, al fin, ellos aceptaron ir con él a su casa. Cuando llegaron, Lot les preparó una buena cena, hizo panes sin levadura, y los visitantes comieron. Todavía no se habían acostado, cuando todos los hombres de la ciudad de Sodoma rodearon la casa y, desde el más joven hasta el más viejo, empezaron a gritarle a Lot:
—¿Dónde están los hombres que vinieron a tu casa esta noche? ¡Sácalos! ¡Queremos acostarnos con ellos! Entonces Lot salió a hablarles y, cerrando bien la puerta detrás de él, les dijo:
—Por favor, amigos míos, no vayan a hacer una cosa tan perversa. Yo tengo dos hijas que todavía no han estado con ningún hombre; voy a sacarlas para que ustedes hagan con ellas lo que quieran, pero no les hagan nada a estos hombres, porque son mis invitados. Pero ellos le contestaron:
—¡Hazte a un lado! Sólo faltaba que un extranjero como tú nos quisiera mandar. ¡Pues ahora te vamos a tratar peor que a ellos!
En seguida comenzaron a maltratar a Lot y se acercaron a la puerta para echarla abajo, pero los visitantes de Lot alargaron la mano y lo metieron dentro de la casa; luego cerraron la puerta, e hicieron quedar ciegos a los hombres que estaban afuera. Todos, desde el más joven hasta el más viejo, quedaron ciegos. Y se cansaron de andar buscando la puerta. Entonces los visitantes le dijeron a Lot:
—¿Tienes más familiares aquí? Toma a tus hijos, hijas y yernos, y todo lo que tengas en esta ciudad; sácalos y llévatelos lejos de aquí, porque vamos a destruir este lugar. Ya son muchas las quejas que el Señor ha tenido contra la gente de esta ciudad, y por eso nos ha enviado a destruirla. Entonces Lot fue a ver a sus yernos, o sea, a los prometidos de sus hijas, y les dijo:
—¡Levántense y váyanse de aquí, porque el Señor va a destruir esta ciudad!
Pero sus yernos no tomaron en serio lo que Lot les decía. Como ya estaba amaneciendo, los ángeles le dijeron a Lot:
—¡De prisa! Levántate y llévate de aquí a tu esposa y a tus dos hijas, si no quieres morir cuando castiguemos a la ciudad. Pero como Lot se tardaba, los ángeles lo tomaron de la mano, porque el Señor tuvo compasión de él. También tomaron a su esposa y a sus hijas, y los sacaron de la ciudad para ponerlos a salvo. Cuando ya estaban fuera de la ciudad, uno de los ángeles dijo:
—¡Corre, ponte a salvo! No mires hacia atrás, ni te detengas para nada en el valle. Vete a las montañas, si quieres salvar tu vida. Pero Lot les dijo:
—¡No, señores míos, por favor! Ustedes me han hecho ya muchos favores, y han sido muy buenos conmigo al salvarme la vida, pero yo no puedo ir a las montañas porque la destrucción me puede alcanzar en el camino, y entonces moriré. Cerca de aquí hay una ciudad pequeña, a la que puedo huir. ¡Déjenme ir allá para salvar mi vida, pues realmente es una ciudad muy pequeña! Entonces uno de ellos dijo:
—Te he escuchado y voy a hacer lo que me has pedido. No voy a destruir la ciudad de que me has hablado, pero ¡anda!, vete allá de una vez, porque no puedo hacer nada mientras no llegues a ese lugar.
Por eso aquella ciudad fue llamada Sóar. Cuando ya había amanecido y Lot había llegado a Sóar, el Señor hizo llover fuego y azufre sobre Sodoma y Gomorra; las destruyó junto con todos los que vivían en ellas, y acabó con todo lo que crecía en aquel valle. Pero la mujer de Lot, que venía siguiéndole, miró hacia atrás y allí mismo quedó convertida en una estatua de sal. Al día siguiente por la mañana, Abraham fue al lugar donde había estado hablando con el Señor; miró hacia Sodoma y Gomorra, y por todo el valle, y vio que de toda la región subía humo, como si fuera un horno. Así fue como Dios destruyó las ciudades del valle donde Lot vivía, pero se acordó de Abraham y sacó a Lot del lugar de la destrucción.

Génesis 19

Recomendación de Álvaro Rey - www.waskman.com

El tambor de Hojalata

¿Qué más diré? Nací bajo bombillas, interrumpí deliberadamente el crecimiento a los tres años, recibí un tambor, rompí vidrio con la voz, olfateé vainilla, tosí en iglesias, nutrí a Lucía, observé hormigas, decidí crecer, enterré el tambor, huí a Occidente, perdí el Oriente, aprendí el oficio de marmolista, posé como modelo, volví al tambor e inspeccioné cemento, gané dinero y guardé un dedo, regalé el dedo y huí riendo; ascendí, fui detenido, condenado, internado, saldré absuelto; y hoy celebro mi trigésimo aniversario y me sigue asustando la Bruja Negra. "Amén".

Günter Grass (El tambor de Hojalata 1959)

Recomendación de Pilar Calvo

Ojos de perro azul

 «Yo soy la que llega a tus sueños todas las noches y te dice esto: ojos de perro azul». Y dijo que iba a los restaurantes y les decía a los mozos, antes de ordenar el pedido: «Ojos de perro azul». Pero los mozos le hacían una respetuosa reverencia, sin que hubieran recordado nunca haber dicho eso en sus sueños. Después escribía en las servilletas y rayaba con el cuchillo el barniz de las mesas: «Ojos de perro azul». Y en los cristales empañados de los hoteles, de las estaciones, de todos los edificios públicos, escribía con el índice: «Ojos de perro azul». Dijo que una vez llegó a una droguería y advirtió el mismo olor que había sentido en su habitación una noche, después de haber soñado conmigo. «Debe estar cerca», pensó, viendo el embaldosado limpio y nuevo de la droguería. Entonces se acercó al dependiente y le dijo «Siempre sueño con un hombre que me dice: “Ojos de perro azul”». Y dijo que el vendedor la había mirado a los ojos y le dijo: «En realidad, señorita, usted tiene los ojos así». Y ella le dijo: «Necesito encontrar al hombre que me dijo en sueños eso mismo». Y el vendedor se echó a reír y se movió hacia el otro lado del mostrador. [...] 
   Afuera el viento aleteó un instante, se quedó quieto después y se oyó la respiración de un durmiente que acababa de darse vuelta en la cama. El viento del campo se suspendió. Ya no hubo más olores. «Mañana te reconoceré por eso ―dije―. Te reconoceré cuando vea en la calle una mujer que escriba en las paredes: “Ojos de perro azul”». Y ella, con una sonrisa triste ―que era ya una sonrisa de entrega a lo imposible, a lo inalcanzable―, dijo: «Sin embargo no recordarás nada durante el día». Y volvió a poner las manos sobre el velador, con el semblante oscurecido por una niebla amarga: «Eres el único hombre que, al despertar, no recuerda nada de lo que ha soñado».

Gabriel García Márquez (Ojos de perro azul 1950)

Recomendación de Korai - korai

Capítulo 7

"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua."

Julio Cortázar (Rayuela 1963)

Recomendación de Pilar Calvo

El Amor Loco

El 10 de abril de 1934, en plena "ocultación" de Venus por la luna (este fenómeno sólo debía producirse una vez al año), yo desayunaba en un pequeño restaurante situado desagradablemente muy cerca de la entrada de un cementerio. Para llegar es necesario pasar sin entusiasmo ante algunos puestos de flores. Aquel día el espectáculo, en un muro, de un reloj desprovisto de su cuadrante no me parecía precisamente de muy buen gusto. Pero yo observaba, no teniendo nada mejor que hacer, la encantadora vida de aquel lugar. Por la noche el dueño, "que se ocupa de la cocina", vuelve a su domicilio en motocicleta. Los obreros parecen disfrutar de la comida. El mozo, realmente bello y de aspecto inteligente, deja a veces la cocina para discutir con los clientes, con el codo apoyado en el mostrador, sobre asuntos aparentemente serios. La criada es bastante bonita: más bien poética. El 10 de abril por la mañana ella llevaba, sobre un cuello blanco con espaciados lunares rojos muy en armonía con su vestido negro, una finísima cadena de la que colgaban tres gotas claras como de piedra lunar, gotas redondas sobre cuya base destacaba una medialuna del mismo material engastada de forma parecida. Una vez más aprecié, la coincidencia de esta joya y el eclipse. Mientras yo trataba de situar a esta muchacha en la circunstancia tan bien inspirada, súbitamente se oyó la voz del mozo: "!Aquí, Ondina!", y la exquisita respuesta, infantil, apenas susurrada, perfecta: "¡Oh, sí!, ¡aquí se cena!"*. ¿Puede haber una escena más conmovedora? Me lo preguntaba aquella misma noche mientras escuchaba a los actores del teatro del Atelier masacrar una obra de John Ford.


*En francés, juego de palabras intraducible entre Ici, l'Ondine, y la respuesta: Ah! oui, on le fait ici, l'on dîne

André Breton (Amor loco 1937)

Recomendación de Pseudobruitismus Ñoñimis - pseudobruitismusafricamus.blogspot.com

La Conjura de los Necios


Soy capaz de tantas cosas y no se dan cuenta. O no quieren darse cuenta. O hacen todo lo posible por no darse cuenta. Necedades. Dicen que la vida se puede recorrer por dos caminos: el bueno y el malo. Yo no creo eso. Yo más bien creo que son tres: el bueno, el malo y el que te dejan recorrer. El bueno lo he intentado andar y no me ha ido bien. Juro que ha sido así. De pequeño hice todo lo que consideré correcto y lo que está bendita New Orleáns, con sus acordes de ébano y sus insoportables chaquetas a rayas me inducía a hacer. Estudié profundamente y traté de trasladar mis conocimientos con pasión. Los estudiantes saben eso. También escribí encerrado en un pequeño mundo cuarto juntando frases, frustrándome ante las huidizas buenas palabras y las no menos resbaladizas imágenes, comparaciones, situaciones, personajes, diálogos. Asumí estar en ese camino porque es ese el modo como se consiguen los sueños. Al menos eso creía hasta un día, cuando tenía todo acabado y faltaba la confirmación de que había decidido bien, no hubo recompensa. No hubo zanahoria, Ahí me di cuenta de que ya estaba caminando, lejos de mi voluntad, por la otra senda. Esa que no es la buena ni la mala. Porque está claro que la buena es buena porque es una opción propia. La mala es mala porque también es tu opción. Pero la otra no es algo que hayas escogido, por lo cual no pueden decir que es ciertamente buena o ciertamente mala. Es ciertamente ajena, impropia. Por ese camino involuntario caminé, llevado de las narices, arrastrado como un palo sin poder animarme. Tuve que resignarme a ser como ellos me ordenaban, a aceptar sus juicios y sus rechazos. A comprobar una vez más que no todos pueden ver más allá de su aliento. A ser víctima de un sistema que hace de gente como yo infelices zombies o incomprendidos. Y hay que tener el espíritu muy bien templado, tal vez como acero damasquino o más, para afrontar semejante fuerza.


John Kennedy Toole (La conjura de los necios 1989)

Recomendación de Korai - korai

El poder del ahora

Un mendigo había estado sentado a la orilla de un camino durante más de 30 años. Un día pasó por allí un extraño.

- “¿Tienes algunas monedas?”, murmuró el mendigo, estirando mecánicamente el brazo con su vieja gorra.

- “No tengo nada que darte”, respondió el extraño. Y luego preguntó, “¿Qué es eso sobre lo que estás sentado?”.

- “Nada”, replicó el mendigo, “sólo una caja vieja. He estado sentado sobre ella desde que tengo memoria”.

-“¿Alguna vez has mirado en su interior?”, preguntó el extraño.

- “No”, respondió el mendigo, “¿Para qué? No hay nada adentro”.

- “Echa una ojeada”, insistió el extraño.

El mendigo logró entreabrir la tapa. Para su asombro, incredulidad y euforia, descubrió que la caja estaba llena de oro!

Yo soy ese extraño que no tiene nada para darte y que te dice que mires en tu interior. No dentro de alguna caja -como en la parábola- sino en un lugar aún más cercano: dentro de ti mismo.

“Pero no soy un mendigo”, te puedo oír decir.


Aquellos que no han descubierto su verdadera riqueza -la brillante joya del Ser y la profunda e inalterable paz que se encuentra en ese lugar-, son mendigos, aún cuando tengan gran riqueza material. Buscan externamente desechos de placer o plenitud -para la validación, la seguridad o el amor-, mientras en su interior tienen un tesoro que no sólo incluye todas esas cosas, sino que es infinitamente más grande que cualquier cosa que el mundo pueda ofrecer.

Eckhart Tolle. (El poder del ahora)

Recomendación de Marta Fierro - www.emedj.com

Los Elixires del Diabo

...Sólo el hecho de ver a Aurelia, su proximidad, el roce de su vestido, imflamaba mi corazón. Sentía que la corriente abrasadora que circulaba por mis venas subía al taller de mis pensamientos, y la hablaba de los maravillosos secretos de la religión con imágenes ardientes, cuyo profundo significado no era sino el voluptuoso frenesí del amor más abrasador...

E.T.A. Hoffmann (Los Elixires del Diabo 2003)

Recomendación de Sara González -  www.hangeddoll.net

Amor, libertad y soledad

El amor surge como una relación, pero comienza con una profunda soledad. El amor se expresa al relacionarse, pero el origen del amor no está en relacionarse, el origen del amor está en sentirse bien en soledad.

Cuando eres feliz en tu soledad, cuando no necesitas en absoluto al otro, cuando el otro no es una necesidad, entonces eres capaz de amar. Si el otro es una necesidad tuya entonces puedes explotarlo, usarlo, manipularlo, dominarlo, pero no lo puedes amar.

Al depender del otro surge un deseo de posesión, como consecuencia del miedo: "¿quien sabe? Hoy está conmigo y mañana puede que ya no esté." Como consecuencia del miedo al futuro te vuelves posesivo. Creas una servidumbre en torno a la persona que crees que amas.

Pero el amor no puede crear una prisión. El amor produce libertad. El amor da libertad. Pero todo esto solo sucede si has conocido un amor de de no-necesidad, si no de compartir.

Osho (Amor, libertad y soledad 2009)

Recomendación de Marta Fierro - www.emedj.com

La escala de los mapas

Han pasado los años y me he instalado en el retraimiento. Vivo como ese pequeño país autárquico que ponían de ejemplo en los colegios, soy Albania. Mi medio natural es sobrio, retazos de llanuras insalubres, mesetas desiguales y un complejo de motañas abruptas. En mi república se practica la autarquía de repligue: producir para autoabastecerse y permanecer inmodificado, al abrigo de influencia extranjeras. Porque habitar con los otros es la guerra y me destruye, he preferido rodearme de una difusa constelación afectiva. Sus luces están lejos y aunque apenas iluminan, también me dañan poco. Vivo casi a oscuras. Vivo en mi casa breve de lecho breve y breves visitas al exterior. Y no puedo ilusionarme, porque soy un escéptico.

Belén Gopegui (La escala de los mapas 1993)

Recomendado por María Lamuy - www.marialamuy.com

Rant

El ingrediente secreto que hacía que la gente saboreara realmente el pastel de melocotón de Irene eran unos cuantos huesos de cereza que ella escondía dentro. Así te podías romper la mandíbula por accidente. El secreto de su tarta de manzana y canela era mezclar varias astillas afiladas de cáscara de nuez. Cuando te estabas comiendo su estofado atún, no te ponías a hablar o a  ohjear un ejemplar del National Geographic. Tenías los ojos y los oídos dentro de la boca. Todo tu mundo permanecía dentro de tu boca, y con cuidado tratabas de encontrar las bolitas de papel de aluminio que Irene Casey escondía dentro de los trozos de atún. Una consecuencia indirecta de comer despacio era que, como es natural, uno saboreara las cosas de verdad, y la comida sabía mejor. Es posible que hubiera otras mujeres que fueran mejores cocineras, pero nadie caía en la cuenta.
(...)
La verdad es que, si no masticabas bien la comida, era la comida la que te masticaba ti.
Tal y como yo lo veo, mientras el buen sabor de la comida pese más que lo que duele, uno va a seguir comiendo. Mientras uno esté disfrutando más de lo que sufre.

Chuck Palahniuk (Rant 2007)

Recomendado por Laura Payán www.behance.net/laurapayan

La insoportable levedad del ser

Desde el primer día de la ocupación, los aviones rusos volaban durante toda la noche sobre Praga. Tomás se había desacostumbrado a aquel ruido y no podía dormir. Daba vueltas en la cama mientras Teresa dormía y se acordaba de lo que había dicho hacía tiempo en una conversación intrascendente. Estaban hablando de su amigo Z. y ella afirmó: «Si no te hubiera encontrado a ti, seguro que me hubiera enamorado de él». Ya en esa ocasión aquellas palabras le produjeron a Tomás una extraña melancolía. Y es que de pronto se dio cuenta de que era mera casualidad el que Teresa lo amase a él y no a su amigo Z. Se dio cuenta de que, además del amor de ella por Tomás, hecho realidad, existe en el reino de lo posible una cantidad infinita de amores no realizados por otros hombres. Todos consideramos impensable que el amor de nuestra vida pueda ser algo leve, sin peso; creemos que nuestro amor es algo que tenía que ser; que sin él nuestra vida no sería nuestra vida. Nos parece que el propio huraño Beethoven, con su terrible melena, toca para nuestro gran amor su «es muss sein!».

Hace siete años se produjo casualmente en el hospital de la ciudad de Teresa un complicado caso de enfermedad cerebral, a causa del cual llamaron con urgencia a consulta al director del hospital de Tomás. Pero el director tenía casualmente una ciática, no podía moverse y envió en su lugar a Tomás a aquel hospital local. En la ciudad había cinco hoteles, pero Tomás fue a parar casualmente justo a aquél donde trabajaba Teresa. Casualmente le sobró un poco de tiempo para ir al restaurante antes de la salida del tren. Teresa casualmente estaba de servicio y casualmente atendió la mesa de Tomás. Hizo falta que se produjeran seis casualidades para empujar a Tomás hacia Teresa, como si él mismo no tuviera ganas.

Regresó a Bohemia por su causa. Una decisión tan trascendental se basaba en un amor tan casual que no hubiera existido si su jefe no hubiera tenido la ciática hacía siete años. Y aquella mujer, aquella personificación de la casualidad absoluta yace ahora a su lado y respira profundamente mientras duerme.

Milan Kundera (La insoportable levedad del ser 1984)

Recomendación de Laura Payán - www.behance.net/laurapayan

A wild sheep chase

The buildings began to look like backdrops in a photography studio, the people walking the streets like cardboard cutouts.

Haruki Murakami (A wild sheep chase 1982)

Recomendación de Pablo Talamanca - www.pablotalamanca.es

Auriculares de rayos infrarrojos

Había invitado a Ilaria a mi casa para ver El exorcista. Soy su amiga Stefania y tengo dieciséis años.
Pero me parece que su objetivo no era ver la película. Creo que quería follarme. Y de hecho me folló.

Durante la publicidad me besaba, y a los diez minutos ya me había metido la mano entre las piernas, apartando las bragas para tocarme el coño.
Cuando volvía a empezar la película le cogía la mano y se la ponía en su lugar.

Cuando llevábamos un cuarto de película Ilaria empezó a tocarse abiertamente.
A mí me daba igual, yo solo quería ver El exorcista.
Notaba que su respiración se hacía entrecortada, después empezó a maullar como una perra en celo.
Me levanté del sofá para subir el volumen.

Ilaria me dijo que pusiera un vídeo porno de Ron Jeremy, que El exorcista podíamos verlo en cualquier otro momento
Estaba empezando a cansarme.
Le pregunté a qué había venido si no quería ver la película, puesto que a mí sí que me interesaba.
Me dijo que me quería y yo me fui a mi habitación a coger los auriculares de rayos infrarrojos.
Enchufé el cable a la tele y no le hice más caso.

Pero la cerda no paraba de molestarme.
Se meneaba y hacía sacudir el sofá.
El mando a distancia, que estaba apoyado por ahí, se cayó al suelo.
No me hubiera dado cuenta de no haber sido porque se cambió de canal.

De repente me encontré mirando La ruleta de la fortuna.
Resoplé y volví a poner Rete 4.

Para que me dejara mirar la película en paz me quité las bragas y le dije a Ilaria que podía lamerme el coño, pero sin agitarse demasiado y sobre todo sin taparme la pantalla.

Se echó al suelo y metió la cabeza debajo de mi falda.
En un momento dado se fue el sonido
Posiblemente se habían acabado las pilas de los auriculares.
Cuatro pilas mini de 1,5, no hacía ni dos semanas que las había cambiado.
-Ilaria- le dije-, se me han acabado las pilas.

Emergió de entre mis piernas, me miró atontada:
-¿Qué pasa?-dijo, jadeando.
-Se me han acabado las pilas de los auriculares, no oigo nada.

Emergió de entre mis piernas, me miró atontada:
-¿Qué pasa?-dijo, jadeando.
-Se me han acabado las pilas de los auriculares, no oigo nada.

Emergió de entre mis piernas, me miró atontada:
-¿Qué pasa?-dijo, jadeando.
-Se me han acabado las pilas de los auriculares, no oigo nada.

Emergió de entre mis piernas, me miró atontada:
-¿Qué pasa?-dijo, jadeando.
-Se me han acabado las pilas de los auriculares, no oigo nada.

Emergió de entre mis piernas, me miró atontada:
-¿Qué pasa?-dijo, jadeando.
-Se me han acabado las pilas de los auriculares, no oigo nada.

Emergió de entre mis piernas, me miró atontada:
-¿Qué pasa?-dijo, jadeando.
-Se me han acabado las pilas de los auriculares, no oigo nada.

Aldo Nove (Superwoobinda 1998)

Recomendación de Esme Antiácido

13,99 euros

Pasados los treinta, todo el mundo se blinda: despues de algunas decepciones amorosas, las mujeres rehuyen el peligro, salen con viejos imbeciles que las tranquilizan; los hombres ya no desean querer, prefieren tirarse a lolitas o a putas; todo el mundo se protege con un caparazon; uno no quiere volver a sentirse nunca mas ridiculo ni desgraciado. Echas de menos la edad en la que el amor no causaba dolor. A los dieciseis años, salias con chicas y las dejabas o ellas te dejaban a ti sin problemas, en dos minutos asunto liquidado. ¿Por que, mas adelante, todo paso a ser tan importante?. En buena logica, deberia haber ocurrido al reves: dramas en la adolescencia, intrascendencia en la treintena. Pero no es el caso. Cuanto mas envejece uno, mas comodo se vuelve. A los treinte y tres años somos demasiado serios.

Frederic Beigbeder (13,99 euros 2000)

Recomendación de Lidia Mendieta Marín - www.terapiaypericial.com

MIENTRAS AGONIZO

"[...] pensaba cuántas veces las palabras se elevan erectas, en una línea tenue, rápidas y anodinas, mientras los hechos se arrastran, terribles, sobre la tierra; agarrándose tan bien que después de cierto tiempo las dos líneas están demasiado alejadas la una de la otra para que una misma persona pueda cabalgarlas. Yo pensaba que pecado, amor, miedo, todo eso no eran más que sonidos que la gente que jamás ha pecado, amado, conocido el miedo emplea para lo que nunca ha tenido ni podrá tener jamás a menos que se olvide de las palabras." 

William Faulkner (Mientras agonizo 1930)

Recomendación de Laura Carrascosa Vela - www.flickr.com/monoloquia

SI ME LLAMARAS, SI...

¡Si me llamaras, sí,
si me llamaras!

Lo dejaría todo,
todo lo tiraría:
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!

Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
Desde el prodigio, siempre.
Porque si tú me llamas
-¡si me llamaras, sí, si me llamaras!-
será desde un milagro,
incógnito, sin verlo.

Nunca desde los labios que te beso,
nunca desde a voz que dice:
"No te vayas."

Pedro Salinas (la voz a ti debida 1933) 

Recomendación de Margarita G. Riaza

AMOR SE ESCRIBE SIN HACHE

Enrique Jardiel Poncela (Amor se escribe si hache 1928)