Cuando eres feliz en tu soledad, cuando no necesitas en absoluto al otro, cuando el otro no es una necesidad, entonces eres capaz de amar. Si el otro es una necesidad tuya entonces puedes explotarlo, usarlo, manipularlo, dominarlo, pero no lo puedes amar.
Al depender del otro surge un deseo de posesión, como consecuencia del miedo: "¿quien sabe? Hoy está conmigo y mañana puede que ya no esté." Como consecuencia del miedo al futuro te vuelves posesivo. Creas una servidumbre en torno a la persona que crees que amas.
Pero el amor no puede crear una prisión. El amor produce libertad. El amor da libertad. Pero todo esto solo sucede si has conocido un amor de de no-necesidad, si no de compartir.
Osho (Amor, libertad y soledad 2009)
Recomendación de Marta Fierro - www.emedj.com