El ingrediente secreto que hacía que la gente saboreara realmente el pastel de melocotón de Irene eran unos cuantos huesos de cereza que ella escondía dentro. Así te podías romper la mandíbula por accidente. El secreto de su tarta de manzana y canela era mezclar varias astillas afiladas de cáscara de nuez. Cuando te estabas comiendo su estofado atún, no te ponías a hablar o a ohjear un ejemplar del National Geographic. Tenías los ojos y los oídos dentro de la boca. Todo tu mundo permanecía dentro de tu boca, y con cuidado tratabas de encontrar las bolitas de papel de aluminio que Irene Casey escondía dentro de los trozos de atún. Una consecuencia indirecta de comer despacio era que, como es natural, uno saboreara las cosas de verdad, y la comida sabía mejor. Es posible que hubiera otras mujeres que fueran mejores cocineras, pero nadie caía en la cuenta.
(...)
La verdad es que, si no masticabas bien la comida, era la comida la que te masticaba ti.
Tal y como yo lo veo, mientras el buen sabor de la comida pese más que lo que duele, uno va a seguir comiendo. Mientras uno esté disfrutando más de lo que sufre.
Chuck Palahniuk (Rant 2007)
Recomendado por Laura Payán - www.behance.net/laurapayan