El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan

En una ocasión, recordaba, ambos habían coincidido en la presentación del libro de un autor importante, de un autor que lo había ganado todo y lo había sido todo: había sido comunista y luego capitalista y finalmente ya no era nada, sólo un escupitajo, una línea en las páginas de la literatura en español y un benefactor del turismo en su país, puesto que sus libros arrastraban a miles de personas deseosas de ver con sus propios ojos ese sitio del que hablaban, donde la gente era tan pobre y tan feliz; esos lectores eran gente más bien sencilla que suponía que los habitantes de ese sitio eran felices porque carecían de las complicaciones de la vida moderna con las que ellos vivían, como servicios sanitarios, electricidad y alimentos.

Patricio Pron (El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan 2010)

Recomendación de Maria Ceacero