Entro en la cocina y se quedan callados. Los dos forman una pareja elegante, ahí, de pie, bajo la luz brumosa y agonizante el atardecer. Cuando yo nací, habrían podido arrestarles por besarse. En ese momento se produce una discusión, en la que yo apenas me molesto en participar, sobre el champán y mi entusiasmo, más o menos una grabación que le enseñó a su madre; él pulsa el botón de play y la parte de sus antepasados que sufría de convencionalismo agudo habla por su boca como un ventrílocuo: “Tu-idea-es-una-fantasía-cálmate-vas-a-arruinarte-medicación-medicación-medicación” Tiene una mente capaz, mi hijo, siempre la ha tenido, y a veces la temeridad de utilizarla, de clavar una lanza en el ojo de la mediocridad, pero en un mundo que no alienta nada de eso, un muchacho curioso se convierte en un hombre ansioso.
Adam Haslett (Aquí no eres un extraño 2001)
Recomendación de María Nosfe Cuca